Pidamos la capacidad de inculturar con delicadeza el mensaje de la fe

Esta fue la invitación del papa Francisco al mundo cristiano a través de la catequesis de la tradicional audiencia general que celebra cada miércoles en la Plaza San Pedro en Roma.

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El Papa Francisco se dirige a los peregrinos en la plaza San Pedro, en Roma

Pidamos hoy al Espíritu Santo de enseñarnos a construir puentes con quienes no creen o tienen otra fe distinta a la nuestra”, expresó en su mensaje a cientos de peregrinos de todo el mundo. “Que el fuego de su amor que es capaz de inflamar el corazón más endurecido abra los ojos de los que todavía no conocen a Cristo”, reitero el papa. Así mismo motivo a que “Pidamos la capacidad de inculturar con delicadeza el mensaje de la fe”, acoto. 

Siguiendo con su estudio del libro de los Hechos de los Apóstoles, “Hoy acompañamos al apóstol Pablo a su llegada a Atenas, la gran ciudad de la cultura griega”, dijo el papa. En ella, sostuvo el obispo de Roma “El apóstol frecuenta la sinagoga, símbolo de la fe en Dios; la plaza, centro de la vida ciudadana, y el Areópago, corazón de la vida cultural y política. El contacto con el paganismo no le asusta, sino que lo empuja a crear un puente para dialogar con aquella cultura, puntualizó. 

Gesto| Desde el año pasado, en el recorrido por entre los peregrinos; el papa Francisco invita a algunos peregrinos que le acompañen en el papa móvil

En resumen, el mensaje del papa Francisco en su saludo a los peregrinos de lengua española. 

Con mirada contemplativa, Pablo descubre que Dios habita en las casas de los atenienses, en sus calles, en sus plazas; no mira el paganismo con hostilidad, sino que, en un ejemplo extraordinario de inculturación, anuncia a Cristo partiendo de su fe en un “Dios desconocido”, al que han construido un ídolo. Después de captar su benevolencia desde este puente, comienza a explicar paso a paso la revelación, desde la creación hasta la resurrección de Cristo.  

Aparentemente este camino no dio el resultado esperado, por un tiempo escucharon con simpatía, pero la muerte y resurrección de Cristo se reveló como un escándalo para los judíos y necedad para los paganos, suscitando desprecio y burlas. Pero no es así, algunos se convirtieron y quedaron como semilla de la fe también en Atenas.  

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