El sacerdote pide que Dios perdone los pecados de la persona ungida y le dé paz; salud de alma y de cuerpo. ¡En ninguna parte pide que ya se muera!

Este día que se celebra la memoria litúrgica de Nuestra Señora de Lourdes, se conmemora la vigésimo sexta Jornada Mundial del Enfermo, que este año lleva por lema “Vengan a mí todos los que estén cansados y agobiados que yo los aliviaré” tomado del Evangelio según San Mateo. Este tema se vuelve propicio para analizar la Unción de los Enfermos, el sacramento menos comprendido y el más desperdiciado de todos.

Fórmula para la Unción
“Por esta santa unción y por su bondadosa misericordia te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo, para que, libre de tus pecados, te conceda la salvación y te conforte en tu enfermedad”

Sacramento La gente lo considera la extrema unción y cree que sirve para darle el último empujoncito a un moribundo para que termine de irse al “otro lado”, pero esto es un tremendo error. Según el Padre Ramón Martínez, este sacramento es una asignatura pendiente en muchas parroquias y comunidades. Según señaló “No hay que concebir este sacramento como una unción extrema; no es un sacramento de moribundos. Tengan en cuenta las condicionantes de hoy en día respecto a la masificación de los hospitales”. El presbítero indicó que hay “hay que celebrar los ritos con ternura, sensibilidad y cariño; no ser ritualista”. Para Claudet Amador, integrante de la Pastoral de la Salud, “Este sacramento es muy importante en el proceso del tratamiento y recuperación del paciente, ya que no solamente recibe medicamentos que alivian los dolores físicos, sino que también recibe del propio Cristo el consuelo, el alivio, la fortaleza espiritual”.

El Óleo: materia para la realización del sacramento
El Óleo de los Enfermos se prepara con aceite vegetal, preferentemente de oliva, aunque puede ser de otras plantas. Se confecciona con aceite porque es un producto con propiedades de gran significado bíblico, que expresan la unción del Espíritu para sanar, confortar, etc. Ha de ser bendecido por el obispo, normalmente en la Misa Crismal o por quienes se le equiparan según derecho, y en caso de necesidad por cualquier presbítero dentro de la celebración del sacramento. se ungen con la propia mano la frente y las manos del enfermo. Por una razón grave, como una enfermedad contagiosa, podría hacerse con un instrumento.

Testimonio Olvin Gustavo Domínguez Gómez tiene siete años y es originario de La Esperanza, Intibucá. Ingresó el 10 de septiembre de 2019 a la sala de la fundación hondureña del Niño con Cáncer, con un diagnóstico de Leucemia. En una de las visitas del presbítero Ramón Martínez, capellán del Hospital Escuela, administró el Sacramento de la Unción de los Enfermos a Olvin. Según nos narra su madre María Gómez, “La sanación del niño fue corporal y espiritual. Ella asegura que esta enfermedad la acercó más a Dios, aprendió a refugiarse en Él y a rezar el Santo Rosario; acudiendo a La Virgen María” con quien dice que entabló una relación de confianza ya que ella es madre también.

“Estoy feliz porque Jesús me curó, y por haber hecho mi Primera Comunión porque teniéndolo adentro es como me sanó”  Olvin Domínguez, Testimonio

Inocencia Por su parte Olvin en su inocencia y pequeñez siempre manifestó tener una fe inmensa y decía “si yo le pido a Jesusito que me cure, con fe, Él me puede curar y ya me podré ir a mi casa”. Asimismo, manifestó su deseo de recibir el sacramento de la Eucaristía, ya que abandonó la catequesis en su natal La Esperanza, debido a la enfermedad que le aquejaba. Recibió el sacramento el 28 de noviembre del año pasado. Según relata su madre, “durante este tiempo, los médicos informaron una mejoría inesperada en el niño, hubo un cambio en el tratamiento, menos dosis en La quimioterapia.

Unción En el mes de diciembre, Olvin comulgaba todos los martes, con un amor y devoción tan grandes que hasta los médicos le admiraban. Y el viernes 20 de diciembre le dieron de alta, los médicos informaron que el niño no tenía rastros de células cancerígenas en su organismo y no fue necesario administrar el tratamiento indicado, ya que el niño fue sanando inexplicablemente. María Gómez asegura que fue el Sacramento de la Unción que le ha sanado y a ella le dio la fortaleza como madre para apoyar a su niño y seguir adelante.

SACRAMENTO DE LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS

Rito inicial

Según el presbítero Martínez, la primera parte del sacramento, el rito inicial tiene que celebrarse con un clima sagrado para constituir la comunidad en oración. Se administra en círculos pequeños o en comunidad, sobre todo en la Eucaristía.

Liturgia de la Palabra

Es importante siempre tener contacto con la Palabra de Dios, porque las Escrituras iluminan el conjunto a la luz de la revelación indica el presbítero. “La oración hecha con fe es la que salva al enfermo” señala el libro de Santiago 5,15.

Liturgia del signo

El presbítero Martínez señala que es importante destacar la importancia de la oración, de la fe, la imposición de manos (frente-manos) y la propia unción. Con el aceite que es un gesto de ternura, despoja a la muerte de su dureza y brutalidad.

Ritos conclusivos

Para finalizar este sacramento, es importante la unidad de la comunidad en el cuidado de los enfermos. “Una comunidad cristiana en la que no se cuenta con los enfermos, es una comunidad enferma. Tenemos que hacerles partícipes en la comunidad”

 1 Atención La comunidad debe comprometerse en la atención de los enfermos. La presencia solidaria de los hermanos junto a quién está enfermo, es uno de los símbolos más expresivos del amor y de la solidaridad de Jesús hacia el enfermo. Toda la comunidad es responsable y debe estar comprometida a ayudar a los enfermos.

2 Unión La Unción de los Enfermos une a quien la recibe con la Pasión de Cristo. Por la gracia de este Sacramento, el enfermo recibe la fuerza y el don de unirse más íntimamente a la pasión de Cristo: en cierta manera, es consagrado para dar fruto por su configuración a Cristo doliente y redentor. El sufrimiento recibe un sentido nuevo: es ahora participación en la obra salvífica de Jesús. Siendo el sufrimiento algo que naturalmente queremos evitar, lo encontraremos fatalmente porque somos frágiles y mortales. Hay que estar preparados religiosa y anímicamente para cuando llegue.

3 Gracia Quienes reciben este sacramento, obtienen una gracia eclesial: El documento Lumen Gentium del Concilio Vaticano II, recuerda que cuando los enfermos reciben este sacramento, «uniéndose libremente a la pasión y muerte de Cristo, contribuyen al bien del pueblo de Dios».  Por la Comunión de los Santos, es toda la Iglesia la que ora por el enfermo y al mismo tiempo, el enfermo puede ofrecer a Dios sus sufrimientos por toda la Iglesia.

4 Preparación Otro de los frutos de este sacramento es la preparación para la muerte. Si el sacramento de la unción de los enfermos es concedido a todos los que sufren enfermedades y dolencias graves, lo es con mayor razón a los que están a punto de salir de esta vida. Por eso llegó a llamarse la «Extrema Unción» y en muchas ocasiones se acostumbró administrarlo tan solo a los agonizantes. La Unción de los Enfermos acaba por conformarnos con la muerte y resurrección de Cristo. La unción del Bautismo había sellado en nosotros la vida nueva de la gracia; la Confirmación nos había fortalecido para el combate de esta vida. Esta última unción ofrece al término de nuestra, vida terrena, un escudo para defendernos en los últimos combates y entrar confiadamente a la Casa del Padre.

 

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí